martes, 10 de enero de 2012

Chusig el duende y el pensamiento trascendental

Si me pidieran nombrar al azar a tres periodistas destacados y notables del Ecuador contemporáneo citaría: José Peralta, Juan Montalvo, y el imprescindible Eugenio Espejo; todos vigentes en su pensamiento crítico a las realidades del país a pesar del paso del tiempo.

El 5 de enero de 1792 aparece Primicias de la Cultura de Quito, Espejo el primer periodista de la patria atina la urgencia de sabernos libres en el decir y más en el escribir como un verdadero acto de dignidad humana.

A 220 años de este atisbo luminoso de inteligencia, democracia, civismo, protesta, crítica y rechazo a la opresión y a la autocracia, a esas vanidades del poder incontrolable, a ese mismo tiempo de anhelo y defensa que no ha cambiado en nada el oficio y propósito del periodista: el fulgurar de la libertad y la defensa de la verdad más allá de egoísmos y peor aún de tiranías.

En esa nutrida argumentación sobre el oficio escribe Espejo: “Seamos cultos, seamos bellos, seamos libres” semántica que sigue vigente con altiva decisión a pesar de ese sordo acoso con el que se ha calificado a esta labor.

 El periodismo puede sobrevivir sólo a través de personas que están concentradas no sólo en los acontecimientos superficiales, sino que también están interesadas en las fuentes y mecanismos detrás del comportamiento de la sociedad.

En denunciar sin temores incluso si las garantías son adversas o maniatantes. Ante nosotros aún está el mundo por descubrir. El poder a acosado y vilipendiado desagradecidamente este oficio, deshumanizando a través de epítetos incongruentes desde su posición, eso no atemoriza más bien alienta a seguir en el sendero correcto y delata los excesos y engreimientos que tiene el poder. Si otros tienen el poder de injuriar, también se tiene el poder de ignorarlos.

Espejo, de apellido indígena Chusig, lechuza, de apodo Duende, supo en íntima tolerancia soslayar el insulto del poder, la inteligencia incomoda -decía- sólo lo fatuo del poder calza en la adulación y el alago falso, el poder se cree sus propias mentiras.

La más hermosa de las profesiones que posee el ser humano es sin duda el periodismo, esta responsabilidad posee sus avatares, en ese tramo muchos pueden llamarse como tal, pero no todos pueden serlo.

miércoles, 4 de enero de 2012

El año del fin

El presente año tiene una particular atención sobre el final de los tiempos que cierto autor estadunidense catastrofista y fantasioso llamado Frank Waters mezcló eclécticamente esas especulaciones con el mito del fin del Quinto Sol de los mexicas.

El final del quinto sol mexica advierte Waters es el apocalipsis soñado por el apóstol Juan desterrado por causa del Evangelio a la isla de Patmos. ¿Pero qué es el fin del mundo?

Sobre el desierto de Atacama en el Perú un lugareño ante el cuestionamiento acerca del fin de todos los tiempos contestó que si todo lo nombrado existe y es el mundo, su mundo los mundos y la vida, el fin sería callar, enmudecer. Importantes personajes de la política, la música, la actuación y otras ramas fallecieron el pasado 2011.

Ernesto Sábato el destacado autor de El túnel y Sobre héroes y tumbas, falleció el 30 de abril dos meses antes de cumplir 100 años. Uno de sus cuadernos capitales en su nutrida literatura es Abaddón el exterminador letal argumento que soslaya el artificio de considerar el caos y la destrucción como el holocausto de la existencia posible; coincidente con Vittorio uno de mis personajes en el relato largo Dánae y el ornitorrinco tras el principio del fin en uno de sus pasajes mira un enorme dragón rojo de siete cabezas descender sobre la faz terrena antes que el olvido y el fin lo envuelva todo.

Callar enmudecer es el verdadero fin, olvidar es posible en el fin de los mundos. Si dejamos de nombrar las cosas no existen; sobre ese andamio de signos, significados, significantes, conceptos y sintaxis concebimos el mundo. Por lo maravilloso de esas palabras nombradas, por el don de la elocuencia y la retórica; por la palabra amor, la palabra solidaridad y sus sinónimos, por la magia de las primeras palabras balbuceantes y tiernas de un infante ante las lágrimas del padre o la madre.

Por las palabras: ciudad, patria, hogar, familia sus caminos y sus mundos imaginantes, por aquellas palabras que nos hacen valorar la justicia. El año del fin debe estar lejano, creo, el calendario azteca y el jeroglífico mexica tiene margen de error sobre la palabra dicha y escrita: “si dejo de nombrarte tu no existes”.

lunes, 12 de diciembre de 2011

ANIVERSARIO


Un ejército frente a otro, ajedrez; busco por el estante el lomo azulado de Borges que habla del “amenazado”. Inútil. Joaquín me susurra lánguido mientras quiero sostener mi vaso de whisky entre la partida hacia un lugar singular. No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Esta vez acaece una bandada púrpura de cuervos sobre el atardecer mertiolate de Van Gogh. Inútil. Mientras escribo demoro la mirada sobre el festejo anulado, mundano, creo entonces que el lomo azulado de Borges anima esta luna, este 12, este aniversario. Que las sonrisas demoren las lunas.  
El poeta y su nombradía

miércoles, 16 de noviembre de 2011

A los ojos


Déjame decirte corazón delator
Déjame acercarme en pasos empapados
Vengo de los contornos
en perpetua romería
a morir contigo
En tu sangre más íntima
a recorrerte por las calles empedradas de ciudad amanecida

A seguirte poro a poro hasta la loma Calvario
A creer que vuelvo
A convalecer
A besarte aferrado al tapial
mientras los relámpagos asustan el amor adolescente
Déjame decirte ciudad absoluta, mía, que
debí firmar otro apellido;
Y es que uno no escoge donde nacer, al menos morir te esta permitido
...déjame entonces decirte a los ojos.

 

martes, 27 de septiembre de 2011

ENTREVISTA: La tinta y la palabra


RODRIGO CAMPAÑA ESCOBAR:
La excavación íntima en el corazón del arqueólogo lector de Vargas Llosa.


Ubica sus huesos sobre una silla roída por el estridente sonar de una Olivetti que insistente palpitante sobre una hoja en blanco, las teclas musicalizan las sentencias, obsesivamente sabe de memoria la rugorosidad de una vasija, de un dios enclenque y roto horneado en barro de hace unos 500 años antes de cristo y diferencia bien el pliegue de un cuenco que data de estas culturas habitadas en lo que hoy llamamos Latacunga, tierra de mitimaes, Cotopaxi, los panzaleos, los caras, los colorados.

En una ciudad inicial, le faltan dotes y argumentos para definirla, asfixiante argumento para seguir escribiendo. El escenario debe develar y leerse nuevamente con la cultura central y común y la del ecuador. Relecturas y conflictuada sobre las identidades, la relación geográfica mitad imaginaria, inventada, y vinculada al universo, universalidad y desasosiego.


lunes, 12 de septiembre de 2011

EL MODERNISMO Y LA MARGINALIDAD



FELIX VALENCIA VIZUETE

Poeta.- Nació en Latacunga el 31 de agosto de 1886, falleció en Quito, fue sepultado el 28 de marzo de 1918. Hijo de Pedro Valencia y Dolores Vizuete. Sus estudios primarios los realizó en su ciudad natal. En 1908 se graduó de bachiller en el colegio “Mejía” de Quito. Poeta solitario y soberbio no aceptó ayudas a pesar de su precaria situación económica. Vivió como bohemio o vagabundo. Publicó dos folletos de versos, uno dedicado a la acción de Ricaurte en San Mateo y otro de carácter lírico titulado: Cantos de vida y muerte. Mientras trabajaba en el hospital “San Juan de Dios” de Quito, falleció contagiado de tifoidea. Según algunas versiones, su cadáver misteriosamente se habría perdido. La letra del pasillo “Náufrago” (Mar adentro) corresponde a su autoría.

Nocturno
Abreme ya tu puerta: yo soy un ave herida,
que puesto de rodillas imploro tu perdón;
y que á tu nido vengo para dejar mi vida,
ya que no puedo tanto con mi alma adolorida
ya que no puedo tanto con este corazón.

Yo vengo á que me abras tus brazos amor mío,
para ocultar en ellos mi llanto y mi dolor....
Tu siempre has sido buena y en tu piedad confió
que no me dejes fuera, muriéndome de frío,
ya que en tus brazos quiero morir....pero de amor...

Abreme ya la puerta, no amargues más mi duelo
que ama sin ser amado es un tormento atroz;
mujer encantadora, hermosa como el cielo,
amarte mucho, mucho, solo ese fue mi anhelo,
y en el altar del alma, ponerte como a Dios!...

Más, es envano todo, ya que en su helado lecho,
tu corazón piadoso no puedo conmover.
Te doy mi adiós eterno, en lágrimas deshecho,
y con mi propia sangre, yo escribiré en mi pecho
morir es solamente, dejar de padecer!.....

sábado, 10 de septiembre de 2011

11S a diez años del terror permanente


Artículo sobre el 11 de septiembre
Gabriel García Márquez - Publicado el 2004-01-09


¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino? ¿Cómo se siente el miedo apretando tu pecho, el pánico que provocan el ruido ensordecedor, las llamas sin control, los edificios que se derrumban, ese terrible olor que se mete hasta el fondo en los pulmones, los ojos de los inocentes que caminan cubiertos de sangre y polvo? ¿Cómo se vive por un día en tu propia casa la incertidumbre de lo que va a pasar? ¿Cómo se sale del estado de shock?

En estado de shock caminaban el 6 de agosto de 1945 los sobrevivientes de Hiroshima. Nada quedaba en pie en la ciudad luego que el artillero norteamericano del Enola Gay dejara caer la bomba. En pocos segundos habían muerto 80.000 hombres mujeres y niños. Otros 250.000 morirían en los años siguientes a causa de las radiaciones.

Pero ésa era una guerra lejana y ni siquiera existía la televisión.

¿Cómo se siente hoy el horror cuando las terribles imágenes de la televisión te dicen que lo ocurrido el fatídico 11 de septiembre no pasó en una tierra lejana sino en tu propia patria? Otro 11 de septiembre, pero de 28 años atrás, había muerto un presidente de nombre Salvador Allende resistiendo un golpe de Estado que tus gobernantes habían planeado. También fueron tiempos de horror, pero eso pasaba muy lejos de tu frontera, en una ignota republiqueta Sudamérica. Las republiquetas estaban en tu patio trasero y nunca te preocupaste mucho cuando tus marines salían a sangre y fuego a imponer sus puntos de vista.

¿Sabías que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina? Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Haití, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada.

Hace casi un siglo que tus gobernantes están en guerra. Desde el comienzo del siglo XX, casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado. Claro, las bombas siempre explotaron fuera de tu territorio, con excepción de Pearl Harbor cuando la aviación japonesa bombardeó la Séptima Flota en 1941. Pero siempre el horror estuvo lejos.

Cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo en medio del polvo, cuando viste las imágenes por televisión o escuchaste los gritos porque estabas esa mañana en Manhattan, ¿pensaste por un segundo en lo que sintieron los campesinos de Vietnam durante muchos años? En Manhattan, la gente caía desde las alturas de los rascacielos como trágicas marionetas. En Vietnam, la gente daba alaridos porque el napalm seguía quemando la carne por mucho tiempo y la muerte era espantosa, tanto como las de quienes caían en un salto desesperado al vacío. Tu aviación no dejó una fábrica en pie ni un puente sin destruir en Yugoslavia. En Irak fueron 500.000 los muertos.

Medio millón de almas se llevó la Operación Tormenta del Desierto. ¿Cuánta gente murió quemada, mutilada, acribillada, aplastada, desangrada en lugares tan exóticos y lejanos como Vietnam, Irak, Irán, Afganistán, Libia, Angola, Somalia, Congo, Nicaragua, Dominicana, Camboya, Yugoslavia, Sudán, y una lista interminable? En todos esos lugares los proyectiles habían sido fabricados en factorías de tu país, y eran apuntados por tus muchachos, por gente pagada por tu Departamento de Estado, y sólo para que tu pudieras seguir gozando de la forma de vida americana.

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Hace casi un siglo que tu país está en guerra con todo el mundo. Curiosamente, tus gobernantes lanzan los jinetes del apocalipsis en nombre de la libertad y de la democracia. Pero debes saber que para muchos pueblos del mundo (en este planeta donde cada día mueren 24.000 pobladores por hambre o enfermedades curables),

Estados Unidos no representa la libertad, sino un enemigo lejano y terrible que sólo siembra guerra, hambre, miedo y destrucción. Siempre han sido conflictos bélicos lejanos para ti, pero para quienes viven allá es una dolorosa realidad cercana una guerra donde los edificios se desploman bajo las bombas y donde esa gente encuentra una muerte horrible. Y las víctimas han sido, en el 90 por ciento, civiles, mujeres, ancianos, niños (efectos colaterales).

¿Qué se siente cuando el horror golpea a tu puerta aunque sea por un sólo día? ¿Qué se piensa cuando las víctimas en Nueva York son secretarias, operadores de bolsa o empleados de limpieza que pagaban puntualmente sus impuestos y nunca mataron una mosca?

¿Cómo se siente el miedo? ¿Cómo se siente, yanqui, saber que la larga guerra finalmente el 11 de septiembre llegó a tu casa?

Gabriel García Márquez